-
El pensamiento nunca debe someterse, ni a un dogma, ni a un partido, ni a una pasión, ni a un interés, ni a una idea preconcebida, ni a lo que sea, sino a los hechos mismos, porque, para el pensamiento, someterse significaría dejar de ser.
El pensamiento nunca debe someterse, ni a un dogma, ni a un partido, ni a una pasión, ni a un interés, ni a una idea preconcebida, ni a lo que sea, sino a los hechos mismos, porque, para el pensamiento, someterse significaría dejar de ser.