-
Dios está con nosotros para ser utilizado. Su Poder, Su Amor, Su Pensamiento, Su Presencia, deben estar a nuestra disposición, como otras grandes fuerzas, como el sol y el viento y la lluvia. Podemos utilizarlas o no, según nos plazca. Que podamos utilizarlas en toda su potencialidad es, por supuesto, algo impensable; pero podemos utilizarlas en proporción a nuestra capacidad.