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A menudo se dice que los experimentos deben hacerse sin ideas preconcebidas. Eso es imposible. No sólo haría infructuosos todos los experimentos, sino que, aunque quisiéramos hacerlo, no podría llevarse a cabo. Cada hombre tiene su propia concepción del mundo, y no puede desprenderse de ella tan fácilmente. Debemos, por ejemplo, utilizar el lenguaje, y nuestro lenguaje está necesariamente impregnado de ideas preconcebidas. Sólo que se trata de ideas preconcebidas inconscientes, que son mil veces las más peligrosas de todas.