Autores:
  • De sus luchas por establecer el dominio sobre los demás, los hermanos se vuelven más duros y resistentes. De sus interminables juegos bruscos entre ellos, desarrollan velocidad y agilidad. De sus peleas verbales aprenden la diferencia entre ser inteligente y ser hiriente. De las irritaciones normales de la convivencia aprenden a hacerse valer, a defenderse, a ceder. Y a veces, la envidia que sienten por las habilidades especiales de los demás les inspira a esforzarse más, a persistir y a triunfar.