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El mejor legado que puedes dejar no es un edificio que lleve tu nombre o una joya, sino un mundo que se haya visto afectado por tu presencia, tu alegría y tus acciones positivas.
El mejor legado que puedes dejar no es un edificio que lleve tu nombre o una joya, sino un mundo que se haya visto afectado por tu presencia, tu alegría y tus acciones positivas.