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Recibo un mensaje de mi padre. Con el humor que tengo, se me saltan las lágrimas al ver su nombre en la bandeja de entrada y me lo imagino en la cama, apoyado en las almohadas, escribiéndome. "Cariño, disfruté de nuestra cita con el helado la otra noche. Sólo quiero decirte que estoy orgulloso de ti por muchas razones. Además, he adjuntado una foto de mi pie". Es un bicho raro. Lo adoro.