-
Jugando a ser Cristo, empecé a sentirme alejado del mundo. El periódico se convirtió en uno de mis mayores lujos. Noté que algunos de mis amigos íntimos empezaron a tratarme con reverencia.
Jugando a ser Cristo, empecé a sentirme alejado del mundo. El periódico se convirtió en uno de mis mayores lujos. Noté que algunos de mis amigos íntimos empezaron a tratarme con reverencia.