-
Cuando veamos el rostro de Dios sabremos que siempre lo hemos conocido. Él ha sido parte, ha hecho, sostenido y movido momento a momento dentro, todas nuestras experiencias terrenales de amor inocente.
Cuando veamos el rostro de Dios sabremos que siempre lo hemos conocido. Él ha sido parte, ha hecho, sostenido y movido momento a momento dentro, todas nuestras experiencias terrenales de amor inocente.