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Derriba, Señor, todas las fuerzas de la crueldad y del mal. Derrota todos los planes egoístas y mundanos, y prospera todo lo que se concibe entre nosotros en el espíritu de Cristo y se lleva a cabo para el honor de su bendito nombre. Amén.
Derriba, Señor, todas las fuerzas de la crueldad y del mal. Derrota todos los planes egoístas y mundanos, y prospera todo lo que se concibe entre nosotros en el espíritu de Cristo y se lleva a cabo para el honor de su bendito nombre. Amén.