-
No hay truco de mago ni hechizo de brujo, ni droga ni mesmerismo ni soborno ni tortura ni coacción que puedan compararse en poder con la fuerza de cambio desatada en el pecho humano a través del toque del amor.
No hay truco de mago ni hechizo de brujo, ni droga ni mesmerismo ni soborno ni tortura ni coacción que puedan compararse en poder con la fuerza de cambio desatada en el pecho humano a través del toque del amor.