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El hombre natural no puede sino resistirse al ofrecimiento del Señor para ayudarle; sin embargo, esa resistencia es vencida infaliblemente en los elegidos, por la gracia convertidora.
El hombre natural no puede sino resistirse al ofrecimiento del Señor para ayudarle; sin embargo, esa resistencia es vencida infaliblemente en los elegidos, por la gracia convertidora.