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El evangelio lanza una cuerda para izar a los pecadores a tierra; pero el pecador no tiene manos para asirla; su misma fe debe ser forjada en él por el Espíritu.
El evangelio lanza una cuerda para izar a los pecadores a tierra; pero el pecador no tiene manos para asirla; su misma fe debe ser forjada en él por el Espíritu.