-
Cuando creemos que debemos estar satisfechos, en lugar de que Dios sea glorificado, ponemos a Dios por debajo de nosotros mismos, imaginamos que Él debe someter su propio honor a nuestra ventaja; nos hacemos más gloriosos que Dios, como si no hubiéramos sido hechos para Él, sino que Él nos hizo a nosotros; esto es tener una muy baja estima de la majestad de Dios.