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Así como la educación de los nervios y los tendones es vital para el atleta excelente y la educación de la mente es vital para el erudito, la educación de la conciencia es vital para la persona verdaderamente proactiva, altamente eficaz. Sin embargo, entrenar y educar la conciencia requiere una concentración aún mayor, una disciplina más equilibrada y una vida más honesta. Requiere deleitarse regularmente con literatura inspiradora, tener pensamientos nobles y, sobre todo, vivir en armonía con su vocecita.