-
Cuando sucumbimos a creer que somos víctimas de nuestras circunstancias y nos rendimos ante el determinismo, perdemos la esperanza, perdemos el impulso y nos instalamos en la resignación y el estancamiento.
Cuando sucumbimos a creer que somos víctimas de nuestras circunstancias y nos rendimos ante el determinismo, perdemos la esperanza, perdemos el impulso y nos instalamos en la resignación y el estancamiento.