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En algún momento de la vida de cada corredor tiene que hacer las paces con el engaño. No apruebo las trampas... en absoluto. Por supuesto, como todo piloto de éxito, distingo entre aprovecharse de las lagunas del reglamento, estirar las zonas grises y hacer trampas. En ninguna serie de carreras empezaré yo a hacer trampas. Si es otro el que las hace, apelaré a él y a los comisarios para que las detengan. Si mis esfuerzos no tienen éxito, les enseñaré cómo se hace.