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EL guerrero TOTALMENTE DESPIERTO puede utilizar libremente todos los elementos contenidos en el cielo y la tierra. El verdadero guerrero aprende a percibir correctamente la actividad del universo y a transformar las técnicas marciales en vehículos de pureza, bondad y belleza. La mente y el cuerpo del guerrero deben estar impregnados de sabiduría iluminada y de profunda calma.