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Los placeres de la mesa pertenecen a todos los tiempos y a todas las épocas, a todos los países y a todos los días; van de la mano con todos nuestros otros placeres, los sobreviven y permanecen para consolarnos por su pérdida.
Los placeres de la mesa pertenecen a todos los tiempos y a todas las épocas, a todos los países y a todos los días; van de la mano con todos nuestros otros placeres, los sobreviven y permanecen para consolarnos por su pérdida.