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Pasé muchos años tratando de eludir o burlar la vulnerabilidad haciendo que las cosas fueran seguras y definitivas, blancas y negras, buenas y malas. Mi incapacidad para aceptar la incomodidad de la vulnerabilidad limitó la plenitud de esas experiencias importantes que están llenas de incertidumbre: el amor, la pertenencia, la confianza, la alegría y la creatividad, por nombrar algunas.