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  • Imagina no desear absolutamente nada del mundo. Imagina cortar las cuerdas invisibles que tan dolorosamente nos atan: ¿cómo sería eso? Imagina las libertades que se derivan de la capacidad de disfrutar de las cosas sin tener que adquirirlas, poseerlas. Intenta imaginar una relación basada en la aceptación y el cuidado genuino en lugar de en las expectativas. Imagina sentirte completamente satisfecho y contento con tu vida tal y como es. ¿Quién no querría esto? Éste es el disfrute del desapego.