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Una vez que te hayas establecido como un centro de amor y bondad que irradia por todo tu ser, lo que equivale a acunarte en la bondad amorosa y la aceptación, puedes morar aquí indefinidamente, bebiendo de esta fuente, bañándote en ella, renovándote, nutriéndote, vivificándote. Puede ser una práctica profundamente curativa para el cuerpo y el alma.