-
Nunca ha sido cierto, ni en ningún lugar ni en ningún momento, que el valor de un alma, de un espíritu humano, dependa de un número en una escala. Somos seres irrepetibles de luz y espacio y agua que necesitamos estos vehículos físicos para desplazarnos. Cuando empezamos a definirnos por aquello que puede medirse o pesarse, algo muy dentro de nosotros se rebela. No queremos COMER helados de chocolate caliente tanto como queremos que nuestras vidas SEAN helados de chocolate caliente. Queremos volver a casa con nosotros mismos.