-
Una especie de melancolía, y arrepentimiento, se apodera de nosotros cada vez que conocemos a un idiota sofisticado y adulterado. ¡Oh los simpáticos idiotas de antaño! Genuinos, naturales. Como el pan casero.
Una especie de melancolía, y arrepentimiento, se apodera de nosotros cada vez que conocemos a un idiota sofisticado y adulterado. ¡Oh los simpáticos idiotas de antaño! Genuinos, naturales. Como el pan casero.