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En las páginas que siguen no ofrezco más que hechos simples, argumentos sencillos y sentido común; y no tengo otros preliminares que establecer con el lector, sino que se despoje de prejuicios y posesiones, y permita que su razón y sentimientos determinen por sí mismos; y que se ponga, o más bien que no se ponga, el verdadero carácter del hombre, y amplíe generosamente su visión más allá del día presente.