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Llamo espíritu a los aspectos luminosos y elevados de mi ser y alma a los aspectos oscuros y pesados. El alma está en casa en los valles profundos y sombreados. Allí crecen pesadas flores tórpidas saturadas de negro. Los ríos fluyen como sirope caliente. Desembocan en enormes océanos de alma. El espíritu es una tierra de altas cumbres blancas y brillantes lagos y flores como joyas. La vida es escasa y los sonidos recorren grandes distancias. Hay música del alma, comida del alma y amor del alma... La gente necesita subir a la montaña no simplemente porque está ahí, sino porque la divinidad del alma necesita acoplarse con el espíritu.