-
Nunca servirá alegar el pecado como excusa para pecar, o intentar justificar actos pecaminosos alegando que tenemos un corazón malo. Esto, en lugar de ser una disculpa válida, es la base misma de nuestra condenación.
Nunca servirá alegar el pecado como excusa para pecar, o intentar justificar actos pecaminosos alegando que tenemos un corazón malo. Esto, en lugar de ser una disculpa válida, es la base misma de nuestra condenación.