-
Es por el bien de las naciones, y no por el emolumento o engrandecimiento de individuos particulares, que el gobierno debe ser establecido, y que la humanidad está a expensas de sostenerlo. Los defectos de todo gobierno y constitución, tanto de principio como de forma, deben, en igualdad de razonamiento, estar tan abiertos a discusión como los defectos de una ley, y es un deber que todo hombre debe a la sociedad señalarlos.