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Para despertar la compasión, el yogui del siglo XIX Patrul Rinpoche sugirió imaginar seres atormentados: un animal a punto de ser sacrificado, una persona que espera su ejecución. Para hacerlo más inmediato, recomendaba imaginarnos a nosotros mismos en su lugar. Especialmente dolorosa es su imagen de una madre sin brazos que observa cómo un río embravecido se lleva a su hijo. Entrar en contacto con el sufrimiento de otro ser de forma plena y directa es tan doloroso como estar en el lugar de la mujer.