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Suelo dar un paseo después del desayuno, escribo durante tres horas, almuerzo y leo por la tarde. A los demonios no les gusta el aire fresco, prefieren que te quedes en la cama con los pies fríos; para una persona tan caótica como yo, que lucha por tener el control, es una necesidad absoluta seguir estas reglas y rutinas. Si me dejo llevar, no haré nada.