-
- La gente se merece un descanso. La persona estresada y desorganizada que no tiene las mismas prioridades que tú puede estar lidiando con un hijo autista, un cónyuge maltratador, unos padres que se marchitan o un cáncer. No juzgues a la gente hasta que no te hayas puesto en su lugar. En lugar de eso, dales un respiro.