Autores:
  • Hay un viejo y maravilloso chiste italiano sobre un pobre hombre que va a la iglesia todos los días y reza ante la estatua de un gran santo: "Querido santo, por favor, por favor, por favor... dame la gracia de ganar la lotería". Este lamento dura meses. Finalmente, la estatua, exasperada, vuelve a la vida, mira al suplicante y le dice con cansado disgusto: "Hijo mío, por favor, por favor, por favor... compra un boleto".