Autores:
  • Me doy cuenta de que es habitual que los padres digan a sus hijos con severidad: 'Te quiero, pero no siempre me caes bien'. Pero, ¿qué clase de amor es ése? A mí me parece que eso se reduce a: 'No te ignoro -es decir, aún puedes herir mis sentimientos-, pero no soporto tenerte cerca'. ¿Quién quiere que le quieran así? Si pudiera elegir, me saltaría el profundo lazo de sangre y me conformaría con que me quisieran. Me pregunto si no me habría emocionado más si mi propia madre me hubiera cogido en brazos y me hubiera dicho: "Me gustas". Me pregunto si disfrutar de la compañía de tu hijo no es más importante.

    Lionel Shriver (2011). “We Need to Talk about Kevin”, p.143, Counterpoint Press