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Cuando sales de la escuela y tienes que aprender por ti mismo sobre la vida, desarrollas una relación diferente con la información. Nunca he sido un pensador puramente lineal. Se nota en mis rimas. Mi mente siempre está saltando, inquieta, haciendo conexiones, mezclando y combinando ideas, en lugar de marchar en línea recta. Por eso siempre insisto en la concentración. Mis pensamientos se persiguen unos a otros de una habitación a otra de mi cabeza si se lo permito, así que a veces tengo que frenarme.