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  • ¿La gente sube alguna vez a las torres demoníacas? ¿Por alguna razón?" Aline levantó la vista. "¿Subir a las torres demoníacas?" Se rió. "No, nadie lo hace nunca. Es totalmente ilegal, para empezar, y además, ¿por qué querrías hacerlo?". Aline, pensó Isabelle, no tenía mucha imaginación. A ella se le ocurrían muchas razones por las que alguien querría subir a las torres demoníacas, aunque sólo fuera para escupir chicle a los transeúntes.

    Cassandra Clare (2010). “City of Glass”, p.223, Simon and Schuster