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  • La mayoría de los niños no creen en los cuentos de hadas por mucho tiempo. Cuando llegan a los seis o siete años, olvidan o descartan "Cenicienta" y su fetichismo por los zapatos, "Los tres cerditos" y su violación de las normas de construcción, "Miss Muffet" y su mechón bien formado... Y quizá tenga que ser así. Para sobrevivir en el mundo, hay que renunciar a las fantasías.

    Rob Thurman (2006). “Nightlife”, p.10, Penguin