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  • ...esperó hasta que ella y mi abuelo Anthel acababan de llegar de su luna de miel, y entonces se sentó con él y le dijo lo siguiente: "Cariño, sé que te gusta tomar una copa, y eso está bien, pero te advierto que no soy tu criada ni tu saco de boxeo, y si alguna vez me levantas la mano será mejor que me mates. Porque si no, esperaré a que te duermas, te coseré a la cama y te mataré a golpes con una sartén". Hasta que murió, me han dicho, mi abuelo fue un hombre amable.