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No, no puedo admitirlo. Hermano -dijo de pronto Aliosha, con los ojos centelleantes-, acabas de decir: ¿hay un ser en todo el mundo que tenga derecho a perdonar y pueda perdonar? Pero hay un Ser y Él puede perdonarlo todo, todo y por todo, porque dio su sangre inocente por todo y por todos. Os habéis olvidado de Él, y sobre Él está construido el edificio, y es a Él a quien claman en voz alta: "¡Tú eres justo, oh Señor, porque Tus caminos son revelados!