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Sólo quería conseguir un trabajo para tener dinero suficiente para mi propio apartamento y poder emborracharme. Y lo hice. Por aquel entonces, con 125 dólares, podías hacerlo en Manhattan. Tenía 19 años la primera vez que me publicaron y me pagaron. Creo que fueron cien dólares. Me quedé mirando mi nombre en el cheque durante 20 minutos.