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  • Mi padre, que Dios le bendiga, pensaba que era un deseo imposible poder ganarme la vida como lo hago yo. Estaba destinado a dedicarme a la abogacía como él o a ir a la universidad y ser abogado. No me animó y, en cierto modo, quizá eso me hizo comprometerme más firmemente a ser escritor.

    Source: www.esquire.com