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En resumen: es hora de reescribir la máxima de que la práctica hace al maestro. La verdad es que la práctica hace la mielina, y la mielina hace la perfección.
En resumen: es hora de reescribir la máxima de que la práctica hace al maestro. La verdad es que la práctica hace la mielina, y la mielina hace la perfección.