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  • Las palabras determinan el destino de los imperios y de los individuos. La ambición, el amor, el odio, el interés, la vanidad, tienen palabras para sus motores, y no necesitan ninguna más poderosa. El lenguaje es el quinto elemento, aquel por el que se rigen todos los demás.

    Letitia Elizabeth Landon (1834). “Francesca Carrara”, p.203