-
Hay una historia en los círculos Zen sobre un hombre y un caballo. El caballo galopa rápidamente y parece que el hombre que lo monta se dirige a algún lugar importante. Otro hombre, de pie junto al camino, grita: "¿Adónde vas?", y el primer hombre responde: "¡No lo sé! Pregúntale al caballo". Esta es también nuestra historia. Montamos a caballo, no sabemos adónde vamos y no podemos parar. El caballo es la energía de nuestro hábito que nos arrastra, y nosotros somos impotentes.