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Cuando te sientas en un café, con mucha música de fondo y muchos proyectos en la cabeza, en realidad no te estás bebiendo tu café o tu té. Estás bebiendo tus proyectos, estás bebiendo tus preocupaciones. Tú no eres real, y el café tampoco lo es. Tu café sólo puede revelarse ante ti como una realidad cuando vuelves a ti mismo y produces tu verdadera presencia, liberándote del pasado, del futuro y de tus preocupaciones. Cuando eres real, el té también se vuelve real y el encuentro entre tú y el té es real. Esto es beber té de verdad.