Autores:
  • Te recomiendo, en último lugar, un arte inocente: el de adular a las personas a sus espaldas, en presencia de quienes, para hacer su propia corte, mucho más que por tu bien, no dejarán de repetir, e incluso amplificar, el elogio a la parte interesada. Esta es, de todas las lisonjas, la más agradable y, por consiguiente, la más eficaz.