-
Me cuesta mucho perdonarme a mí misma por ser tan tonta... Pero sí, por supuesto, la gran visión generosa y compasiva que deberías tener de ti mismo y de todos los acontecimientos es: qué glorioso tren de circo ha sido esto, y qué maravilloso desfile desordenado, y todos esos pasos me llevaron aquí, donde precisamente necesito estar ahora, así que Dios lo bendiga.