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Para mí, el privilegio blanco ha resultado ser un tema escurridizo y fugitivo. La presión para evitarlo es grande, pues al afrontarlo debo renunciar al mito de la meritocracia. Si estas cosas son ciertas, éste no es un país tan libre; la vida de uno no es lo que uno hace de ella; muchas puertas se abren para ciertas personas sin virtudes propias.