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Es fácil sustituir nuestra voluntad por la del niño mediante la sugestión o la coacción; pero cuando hemos hecho esto le hemos robado su mayor derecho, el derecho a construir su propia personalidad.
Es fácil sustituir nuestra voluntad por la del niño mediante la sugestión o la coacción; pero cuando hemos hecho esto le hemos robado su mayor derecho, el derecho a construir su propia personalidad.