-
La credulidad es siempre un defecto ridículo, a menudo peligroso: ha hecho de muchos hombres inteligentes, tontos; y de muchos hombres buenos, bribones.
La credulidad es siempre un defecto ridículo, a menudo peligroso: ha hecho de muchos hombres inteligentes, tontos; y de muchos hombres buenos, bribones.