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Y del mismo modo que apoyasteis y llevasteis a cabo una política de no querer compartir la tierra con el pueblo judío y con el pueblo de varias otras naciones -como si vosotros y vuestros superiores tuvierais algún derecho a determinar quién debe y quién no debe habitar el mundo-, nos encontramos con que no se puede esperar que nadie, es decir, ningún miembro de la raza humana, quiera compartir la tierra con vosotros. Esta es la razón, y la única razón, por la que deben ser ahorcados.