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A pesar de amordazar a la prensa, encarcelar a miles de personas y practicar la tortura, el secuestro y el asesinato, el gobierno socialista seguía siendo vulnerable a la acusación de ser "blando con los vascos".
A pesar de amordazar a la prensa, encarcelar a miles de personas y practicar la tortura, el secuestro y el asesinato, el gobierno socialista seguía siendo vulnerable a la acusación de ser "blando con los vascos".